Ángel Ariel

Arcángel Ariel pintado al óleo sobre tela, perteneciente al siglo XVIII, anómimo.

Ariel (Arael, Ariael, que significa “león de Dios”) es el nombre de un ángel en el apócrifo Esdras; Se le representa con cabeza de león. Cornelio Agripa decía: Ariel es el nombre de un ángel, pero a veces también de un demonio (ver aquí en wikipedia, ojo, no confudirse), y de una ciudad, de donde se llama Ariopolis, donde se adora al ídolo. En la Jerarquía de los Ángeles Benditos, Ariel se ubica como uno de los 7 príncipes que gobiernan las aguas y es “el gran Señor de la Tierra”. Los místicos judíos utilizaron Ariel como nombre poético de Jerusalén. En la Biblia el nombre denota, de diversas maneras, un hombre, una ciudad (Isaías 29), y un altar. También se menciona Ariel como un ángel que ayuda a Rafael en el cura de la enfermedad.

Ariel está en cargo del castigo en el mundo inferior. Él controla los demonios. Se le considera originalmente del orden de las virtudes.

Otras fuentes señalan que es ángel que protege a la naturaleza, a todos los seres vivientes ya sean visibles como invisibles. Por tanto, es muchas veces elegido el ángel protector de las mascotas.

Se le considera asimismo como ayudante del arcángel Rafael en la sanación de animales y personas así como en la compañía para protegernos de los peligros de los caminos y los viajes.

Ángeles en el arte – La inspiración de San Mateo

La inspiración de San Mateo (o San Mateo y el ángel), es una obra pictórica, que data del año 1602, del pintor impulsor de la Escuela barroca Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571-1610) —más conocido como Caravaggio—. Fue realizada para decorar la Capilla Contarelli de la Iglesia de San Luis de los Franceses, en Roma. Según la tradición, el ángel Mehiel es el ángel encargado de la inspiración y al que podemos acudir cuando la necesitemos, pero la verdad es que desconocemos si éste fue el ángel que inspiró a San Mateo a la hora de escribir uno de los evangelios.

La anunciación del nacimiento de la Virgen a Santa Ana por el arcángel Gabriel.

Según el Protoevangelio de Santiago (Apócrifo):

IV 1. Y he aquí que un ángel del Señor apareció, y le dijo: Ana, Ana, el Señor ha escuchado y atendido tu súplica. Concebirás, y parirás, y se hablará de tu progenitura en toda la tierra. Y Ana dijo: Tan cierto como el Señor, mi Dios, vive, si yo doy a luz un hijo, sea varón, sea hembra, lo llevaré como ofrenda al Señor, mi Dios, y permanecerá a su servicio todos los días de su vida.

2. Y he aquí que dos mensajeros llegaron a ella, diciéndole: Joaquín tu marido viene a ti con sus rebaños. Porque un ángel del Señor ha descendido hasta él, diciéndole: Joaquín, Joaquín, el Señor ha oído y aceptado tu ruego. Sal de aquí, porque tu mujer Ana concebirá en su seno.

3. Y Joaquín salió, y llamó a sus pastores, diciendo: Traedme diez corderos sin mácula, y serán para el Señor mi Dios; y doce terneros, y serán para los sacerdotes y para el Consejo de los Ancianos; y cien cabritos, y serán para los pobres del pueblo.

4. Y he aquí que Joaquín llegó con sus rebaños, y Ana, que lo esperaba en la puerta de su casa, lo vio venir, y, corriendo hacia él, le echó los brazos al cuello, diciendo: Ahora conozco que el Señor, mi Dios, me ha colmado de bendiciones; porque era viuda, y ya no lo soy; estaba sin hijo, y voy a concebir uno en mis entrañas. Y Joaquín guardó reposo en su hogar aquel primer día.

La Anunciación a Santa Ana, c.1305 detalle del fresco de 65226 · Giotto di Bondone
Scrovegni (Arena) Chapel, Padua, Italy

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Ángeles de la Navidad 4

Este maravilloso cuadro de la Anunciación, pintado por Sandro Boticelli hacia el año 1489, nos representa la llegada del Arcángel Gabriel con su ramo de gladiolos para presentarse ante la Virgen María y decirle aquello que tantas veces se repite al día en el mundo: ‘Dios te salve, María. Llena eres de gracia. El Señor está contigo’.

La Anunciación es el comienzo de todo y me parece admirable la sencillez del cuadro y todo lo que llena a los sentidos. Está en la Galería Uffizi de Florencia, en Italia. Es una pintura del periodo del Quatroccento.

Arcángel Jerahmeel

Figura del Arcángel Jerahmeel en el templo luterano de la Iglesia de Nuestro Salvador, Evangélica – Luterana, en Copenhagen, Dinamarca.

El nombre hebreo Jerahmeel (hebreo: יְרַחְמְאֵל Yəraḥməʾēl, tiberiano: Yăraḥmē̆ʾēl,[1] “Dios tendrá misericordia”),[2][3] que aparece varias veces en el Tanakh (ver el artículo Jerahmeel), también aparece en varias formas. como nombre de un arcángel en libros de los períodos intertestamental y paleocristiano.

El libro 2 Esdras, también conocido como 4 Ezra, es considerado canónico por la Iglesia Ortodoxa Etíope y se incluye dentro de los libros intertestamentales de los apócrifos en las Biblias protestantes utilizadas por las Iglesias luteranas y la Comunión Anglicana; ha llegado hasta nosotros en latín y aparece como apéndice de la Vulgata.

Hay una referencia en el capítulo 4, versículo 36, a Jeremiel (en latín Ieremihel), que, sin embargo, no aparece en todos los manuscritos. Otras versiones tienen Remiel o Uriel.[4] En este pasaje, el ángel o los ángeles (Uriel también está allí) están respondiendo las muchas preguntas de Ezra sobre el cielo y el infierno. Jeremiel (bajo cualquiera de sus alteraciones de nombre: Eremiel, Remiel, etc.) tenía un deber muy severo pero reconfortante en las eras precristianas.

Se le menciona en el capítulo 20 del Libro de Enoc escrito alrededor del [300 a.C.] como Remiel; uno de los siete santos ángeles que Dios puso sobre los que resucitarán. Más adelante en la teología cristiana, estuvo situado sobre el Seol (el inframundo) en la tradición abrahámica, en particular el “Seno de Abraham”, una región del inframundo casi idéntica en concepto a la idea griega de Elysium. Aquí Jeremiel se encargaba de aplacar a las almas justas que esperaban al Señor que allí residían. En el mundo poscristiano, el deber de Jeremiel evolucionó y se le asocia con San Simón Pedro como guardián del cielo. En ambos casos Jeremiel vela y guía al santo difunto en su viaje al más allá. Posiblemente debido a la influencia de Enoc 1 escrito antes.

Es un arcángel de paso que nos anima a cambiar de vida. También es el arcángel al que le podemos pedir que se desvele algo secreto.

Fuente: Wikipedia en inglés.

El Prendimiento de Jesús y las legiones de ángeles

El Prendimiento de Fra Angélico, Iglesia de San Marcos, en Florencia (Italia)

En esta entrada, no están visibles los ángeles, pero sí su fuerza y el servicio al que estaban velando: al mismo Dios, a Jesús.

Judas le había traicionado, le había vendido por 33 monedas y después de orar en el huerto de Getsemaní en su noche más triste, en la que un ángel le consoló mientras sus discípulos dormían, llegaron los soldados romanos para prenderle.

Sus discípulos se sublevaron y lucharon con los romanos. Fue cuando Pedro, que le negaría tres veces, le cortó una oreja a un soldado. Entonces fue cuando Jesús le dijo:

¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? (Mt 26,53)

El número doce es símbolico y lo que quería decir Jesús es que si Dios quisiera, todos los ángeles del cielo vendrían a defenderle.

Así pasa también con nosotros. Siempre que pidamos ayuda, nuestros ángeles vendrán. No legiones, porque no somos Dios y hay muchos humanos, pero si estará siempre presente nuestro ángel de la Guarda, nuestros arcángeles y los ángeles favoritos que evoquemos.

Recuerda: cuando leas sobre ángeles, cuando hables de ellos, ser harán presente y están a tu lado. Si quieres aprender reiki ángeles, sólo tienes que escribirme a alfonso.saborido@gmail.com Si no tienes hecho ningún nivel de reiki, es necesario que hagas el primer nivel. Será gratuito si te comprometes antes a estudiar los ángeles. Porque el conocimiento de los ángeles es un regalo para la Humanidad.

Los ángeles de la Resurrección de Jesús

By Irma Martin – Invaluable, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=88833510

Según los evangelios, fueron dos ángeles o uno, los que estaban junto a la tumba de Jesús, cuando las mujeres que le querían, especialmente María Magdalena, fueron al sepulcro al alba del domingo, cuando aún estaba oscuro.

Se sorprendieron al llegar por que el sepulcro estaba vacío, en el huerto de José de Arimatea, quien se apiadó de Jesús y le dio sitio para enterrarlo. Pero cuando las mujeres aún sorprendidas pensaban que se habían llevado el cuerpo del Señor al estar la piedra circular que tapaba el sepulcro (tipo judío) abierta, vieron a un (o dos) ángeles que le dijeron que por qué buscaban entre los muertos al que está vivo.

María Magdalena luego vio a Jesús pero no le reconoció, pensó que era el hortelano que cuidaba el huerto. Jesús Resucitado le preguntó: ¿Por qué lloras? Porque se han llevado el cuerpo de mi Señor. Entonces Jesús le dijo: María… y ella le reconoció.

Jesús eligió a los hombres como apóstoles para que le acompañaran en vida, pero eligió a las mujeres para que anuncien el Evangelio, cosa curiosa porque la mujer sigue estando en segunda fila en muchas iglesias.

Pero no podían faltar los ángeles, el motivo de esta página. No conocemos sus nombres, pero pudieran ser arcángeles porque el anunciar que Jesús había resucitado era una noticia tan grande como la Anunciación de su nacimiento. Yo pienso que uno de ellos, o el uno sólo, era el Arcángel Gabriel, siempre mensajero de las grandes noticias a la humanidad. ¿Y usted que me lee, quién cree que pudo ser?

¡Aleluya, Jesús ha resucitado! ¡Feliz Pascua a todos los lectores!

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El Ángel del Señor en el sueño de San José

Sueño de San José – Daniele Crespi – Wikipedia

En el siglo XVII, el pintor italiano Daniele Crespi pinto el cuadro de más arriba: El sueño de San José, que se encuentra en el Museo de Historia del Arte de Viena, en Austria.

En los evangelios, en Mt. 2, 13 se nos cuenta que un ángel del Señor se le apareció a José en sueños y le avisó para que huyera a Egipto, ya que Herodes quería matar al niño. En el cuadro, podemos ver al fondo a la Virgen María y el Niño Jesús, mientras San José duerme en la carpintería, rodeado de sus enseres habituales, y con la presencia del Ángel en sueños.

¿Quién era este ángel? EL ángel del Señor aparece muchas veces en el Antiguo Testamento y no en el Nuevo Testamento, que aparece en todo caso como UN ángel del Señor.

Hay especialistas que dicen que EL ángel del Señor, con el artículo EL delante se refería a Dios mismo hecho hombre, como una teofanía. Otros dicen que era el Árcángel San Miguel. En el caso que tratamos, más bien creemos que es el Arcángel San Gabriel el que se le apareció a San José, por su labor de mensajero de Dios.

De todas formas, sea quien fuere, tenemos otra presencia más de los arcángeles en nuestra Historia.